¿Es un imperio esa luz que se apaga en el horizonte o una luciérnaga?

JLB

La suerte esta echada, el día de hoy 2 de junio, concluyen las campañas electorales en nuestro país, realizadas en el marco de lo que será la elección mas grande en la historia de México y que llegará a su final, el próximo domingo 6 de junio con la jornada electoral. En las urnas, serán sometidas a la consideración de las mexicanas y mexicanos, las candidatas y candidatos propuestos para ocupar los 19,915 puestos de elección popular en disputa, siendo estos: Los 500 curules de la Cámara de Diputados, 15 gubernaturas, la renovación de 30 legislaturas estatales y de 1,923 ayuntamientos a lo largo de la patria toda.

En medio de la crisis colectiva y con el país totalmente polarizado, la elección intermedia de 2021 se nos presenta como una oportunidad inmejorable para reconciliarnos como sociedad y dirimir las diferencias políticas que hoy nos aquejan, esto, si entendemos como ciudadanía, que la democracia es el concierto de las voces múltiples, que su instrumento fundamental es el voto informado y que el resultado será la legítima expresión de la voluntad popular mayoritaria.

En este sentido, vale la pena reflexionar sobre el objetivo de las elecciones intermedias, es decir, las elecciones que marcan la mitad del sexenio presidencial, y la forma en la que debemos de razonar el voto en nuestro fuero interno. Si las elecciones presidenciales, las de cada seis años, son elecciones de planteamiento de futuro, las intermedias, son elecciones de continuidad o corrección, pues definen el panorama político con el que el presidente en turno y el partido en el gobierno concluirán su termino y proyecto de país.  Mas allá de promesas para el porvenir, el acto de constricción al momento de razonar el voto intermedio debe de ser en función de resultados y del impacto en nuestra esfera personal y colectiva de los tres años previos, pues, los efectos de la votación permitirán la culminación del plan de gobierno planteado al inicio del sexenio o, su rectificación.

Particularmente, esta elección, “la gran elección de México” es trascendente, no solo por su tamaño, si no por los efectos que tendrá, mismos que se perciben irremediables y definitivos, independientemente del resultado, toda vez, que ante nosotros se presentan dos visiones diametralmente opuestas, como nunca. Por un lado, la consolidación y culminación de la actual visión de transformación social nacional, y por el otro, su final anticipado. Sin duda, existen momentos estelares en la vida de las naciones, y estamos frente a uno de ellos, toda vez que los efectos de cambios tan profundos se consolidan en periodos de tiempo cortos, pero sus efectos trascienden a las generaciones.

Es así, que las mexicanas y mexicanos tenemos el domingo próximo una cita con la historia, misma que debe de ser ciudadana, pacifica y democrática. Salgamos a votar y llevemos a los nuestros a votar, con la consigna de que por lo que fueron somos, y por lo que somos, serán.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.